Fotografía

Perfiles de color y calibración de monitor. Cómo ver tu foto impresa (casi) igual que en tu pantalla

Deja un comentario

El proceso fotográfico en la era digital está marcado por la problemática de la gestión del color desde la toma hasta la impresión de la imagen. Tomar medidas para mantener la correspondencia entre la captura, lo que vemos en nuestra pantalla y el papel, se hace indispensable para no llevarnos sorpresas: ¿por qué los colores de mi copia son distintos a lo que veo en mi ordenador?

Para los fotógrafos profesionales se trata de un aspecto engorroso de su trabajo con el que lidian a diario. Para los recién iniciados o para aquellos que sin ser fotógrafos tienen necesidad de imprimir imágenes para sus proyectos artísticos y/o comerciales, al engorro se añade la dificultad de entender un asunto que se caracteriza por su complegidad.

Con el fin de clarificar un poco el proceso, en este artículo te digo las dos medidas indispensables que tienes que tomar para que tu fotografía impresa sea igual –o casi igual– a la que ves en la pantalla.

Si quieres conocer ya la solución puedes ir directamente; pero antes, para los que quieran comprender por fin el proceso, un poco de teoría.

 

LA GESTIÓN DEL COLOR EN LA FOTOGRAFÍA DIGITAL

Las cámaras, las impresoras y todos los dispositivos digitales no entienden de colores, entienden de cómo traducir una “ristra” de unos y ceros en algo concreto que tú ves en pantalla. Es de perogrullo pero esto quiere decir que tu archivo digital fotográfico (un jpg por ejemplo) le dice a tu pantalla: “mira esta información, es el color rojo puro, haz lo que puedas con ella”, y tu pantalla como no ha visto un color en su vida y sólo ve unos y ceros, pues hace efectivamente lo que puede y muestra el color que ella cree que es el rojo puro. Si es una pantalla bien configurada y tiene capacidad para mostrar una alta gama de colores puede que acierte y muestre el rojo puro; si no es así, lo que seguramente haga es mostrarte otro que ella cree que es parecido.

Pues bien, aquí está el problema: cada dispositivo tiene capacidades distintas y lee los colores de manera diferente, y en la transmisión de información entre ellos cada uno va haciendo “lo que puede”. Se hace necesario un sistema que unifique los criterios que utilizan para mostrar los colores todos los dispositivos involucrados en el proceso; algo que le diga a cada uno de ellos: “mira, este es el rojo puro, pero si no puedes mostrarlo tal cual es te dejo estas instrucciones para que muestres el rojo que más se le parezca”.

Este sistema se consigue con los perfiles de color.

 

PERFIL DE COLOR Y CONVERSIÓN

Un perfil de color o perfil ICC (International Color Consortium) no es más que la especificación de la gama de colores de un dispositivo. O dicho de otro modo, un perfil de color describe la capacidad de un dispositivo para mostrar más o menos colores. Como venimos diciendo todo el rato, cada dispositivo tiene capacidades distintas y por tanto perfiles de color distintos.

Misma fotografía vista con dispositivos con distintos perfiles de color. (Patrik Ragnarsson)

¿Qué hacemos cuando “pasamos” una imagen digital de un dispositivo a otro? Para que entre la imagen de entrada y de salida exista una correspondencia lo más exacta posible tenemos que definir un sistema de gestión del color que dé instrucciones de cómo pasar de un perfil ICC (el del dispositivo de origen) a otro (el del dispositivo de destino). Es decir, tenemos que convertir o adaptar los colores del primer perfil a las posibilidades del segundo. Para hacernos una mejor idea de cómo funcionan estas conversiones de los colores de un perfil a otro veamos los distintos sistemas que ofrece Photoshop:

  • Relativo colorimétrico y Absoluto colorimétrico: estos sistemas comparan los colores de ambos perfiles manteniendo aquellos que son compartidos y adaptando los que no existen en el perfil de destino al tono de color más próximo disponible. La impresora LAMBDA utiliza este sistema conversión.
  • Perceptual: en este caso la conversión a la paleta de destino se gestiona adaptando todos los colores del perfil de origen pero manteniendo las relaciones que existen entre ellos.
  • Saturación: en principio este es el sistema que ofrece menos garantías de correspondencia, ya que respeta los colores compartidos pero aquellos que no están en el perfil de origen los comprime manteniendo la saturación.

Por tanto, con dos dispositivos con buenos perfiles de color, a través de una conversión del perfil ICC colorimétrica o perceptual nos aseguraremos que la imagen de origen y de destino se vean prácticamente igual. Pero cuidado, cuando estamos trabajando en pantalla tenemos que considerar además otras cuestiones.

 

CALIBRACIÓN DE PANTALLA

Monitores con distinta calibración (Ellen Macdonald)

Las pantallas son dispositivos con los que hay que tener especial cuidado. Existen factores ambientales lumínicos que pueden afectar a la percepción de lo que estamos viendo en ellas; por otro lado, el propio dispositivo se va “descalibrando” con el paso del tiempo respecto a los parámetros con los que fue configurado cuando salió de fábrica; y por último, como hemos dicho, cada pantalla tiene su propio perfil de color.

Por esto antes de pasar nuestra imagen desde una pantalla a otro dispositivo, tenemos que asegurarnos de que nuestro monitor está calibrado correctamente para no encontrarnos con sorpresas. Y calibrar no es más que asignar ciertos parámetros de brillo, contraste y temperatura de color a nuestra pantalla para que veamos los colores como tenemos que verlos.

Los menos jóvenes recordarán aquellas cartas de ajuste con las que empezaba la señal de televisión antes de dar paso a los programas. Pues la utilidad de aquello no era otra que la de permitir tanto a la emisora como al espectador comprobar que los parámetros de brillo, contraste y saturación eran los adecuados.

Carta de ajuste de tve de 1988-1990

Para los monitores actuales con los que trabajamos existen varios métodos, pero aquí sólo reseñaremos el que ofrece las mejores garantías: la calibración a través de un colorímetro. Se trata de un pequeño aparato que se conecta a tu ordenador mediante un USB, que tiene en cuenta las condiciones ambientales del entorno de trabajo y va tomando muestras de distintos colores de la pantalla. En base a la información que recoja de este proceso aplicará las correcciones de brillo, contraste y temperatura, y además asignará un nuevo perfil de color a tu pantalla.

 

RESUMIENDO: LO QUE TENGO QUE HACER PARA QUE MI IMAGEN IMPRESA SE VEA IGUAL QUE MI IMAGEN EN MONITOR

Una impresora es el último dispositivo por el que pasa una imagen antes de convertirse en una fotografía en papel; por tanto, cada impresora tiene su perfil de color específico. Si he conseguido explicarlo correctamente y tú me has entendido tienes que tener claro lo que hay que hacer.

En primer lugar: calibra tu pantalla. No hay más, es algo que hay que hacer si somos fotógrafos profesionales.

En segundo lugar: pídele el perfil de color de la impresora a tu laboratorio fotográfico de confianza para pasar del tuyo al suyo, o dales tú el tuyo para que sean ellos los que hagan la conversión.

 

(Fotografía portada: Irina Souiki)

Únete a nuestros lectores

Suscríbete a nuestra lista de correo y únete a los directores de marketing, creativos, interioristas y fotógrafos que ya nos siguen.

A finales de mes te enviaremos un email con los últimos artículos publicados y un adelanto de los contenidos que están por llegar. De vez en cuando te enviaremos invitaciones o entradas de los eventos en los que participamos por si te interesa asistir.